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Abatido e inherente desasosiego,
que cansa la mirada fútil
del hombre viajero.
No marcha con los ojos abiertos;
ya se arrastra con los pies.
Olvidan sus pupilas colores,
ha perdido la fuerza de su fe.
Vio tristeza, sintió tristeza,
lo segó la vida áspera
de piedra pómez.
La fuerza de sus brazos decae,
su mirada el viento declina,
cuando sus pies por el campo rastrillan
las hojas secas…los sinsabores.
Hoy ciega la vida los ojos,
no mira raza, no hace distinción.
Toma el limón más agrio del árbol
y vierte su jugo en la mirada del soñador.
Ciega al hombre la vida,
lo ciega y lo siega.
Así parte lívido un ángel caído,
pero no por maldad.
Lo ciega y lo siega
de modo que se quiera marchar
con sus botas de barro pesadas,
añorando un “mejor lugar”.
Así es la vida dura y ciega que siega.
............CalufaCerva06............
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