Donde un cabo de firmes tejeduras
por uno de hornos riguroso,
que al lamento se hace tendencioso
y torna errantes mil cabalgaduras.
Peñón por donde se despeñan
lienzos vagabundos, tabladura
sin remedio parlante de tu lengua pura
que en batirse con pinceles se empeña
de albas enseñas; que por su galanura
embauca al sabio y al necio enseña
a vestir su anhelo por mesura.