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El tiempo no me entiende
enciende los minutos
con su voz cansada,
quemando las horas en
el vértigo de la ausencia.
Todo se evapora, se esfuma
en el tedio, en la inquietud
de la pérdida que arrolla
mi espacio de soledad intrusa.
Sigue encendido de recuerdo
y en esta parada que visita el vacio
sigue viviendo, aliviando este luto
en los cordeles de mi reloj.
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